No, don't be afraid of what's under the bed.

18 enero 2015

Hay mil lugares en que buscar. 
Puedes mirar bajo la cama
Puedes mirar en el armario
Puedes mirar tras las cortinas.
Pero ahí no lo vas a encontrar.

Los segundos pasan lentos. Es tarde, estás cansado y tu cerebro no da mucho más de sí. Pero continúas despierto. Escribiendo mecánicamente en ese ordenador que guarda prácticamente todo lo que tienes. Y da igual cuánto lo intentes, nada bueno va a salir de ahí, porque estás bloqueado. Los sonidos se intensifican a tu alrededor. Ves sombras que no sabías que existían. Oyes ruidos. Ruidos mecánicos, electrónicos. Oyes tu respiración. Si te detienes lo suficiente, puedes escuchar tu corazón latiendo en tus entrañas. Y, entonces, te invade el pánico.

Y dejas de escribir.

Sientes cómo tu pulso se acelera. Sabes que no hay nada, que no hay nadie. Vives solo, y nadie va a visitarte a las cuatro de la madrugada. Pero no puedes dejar de pensar...

¿Habrá algo más?

En ese momento recuerdas todas las películas de terror que has visto a lo largo de tu vida. Te vienen a la mente todos y cada uno de los monstruos que tu cerebro ha logrado grabar a fuego en tu subconsciente. Y vuelves a ser ese niño de seis años que corre a la habitación de sus padres.

Mamá, hay un monstruo bajo mi cama.

Haces algo de ruido a propósito, queriendo que el monstruo se percate de tu presencia. Que sepa que estás, y que estás despierto. Pero ese monstruo ya lo sabe. El monstruo sabe todo de ti. Es un ente que habita a tu alrededor. Te quita el aire. Te roba las ideas. Echa por los suelos todos y cada uno de tus planes. Sabe cada pensamiento que cruza por tu mente. Se enrolla en tu cuello como una serpiente que te asfixia poco a poco. Y tú sabes la forma que tiene.

Empiezas a sudar. Te tiemblan las manos. Tu respiración se acelera. Tragas saliva. Cuentas hasta diez, pero eso no te calma. Necesitas lavarte la cara con agua fría. Vas al baño, abres el grifo, alzas la cabeza.

Tu monstruo te mira fijamente a los ojos desde el otro lado del espejo.

3 comentarios:

  1. ¡Efectivamente! Ese es nuestro monstruo más terrorífico, conocido y cercano.
    Estupenda manera de descubrirlo a través de tus letras.
    Me ha encantado descubrir tu blog.
    Abrazo.

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  2. Malditos Monstruos... Aunque no te negare que fueron ellos los que en un tiempo, me inspiraron a escribir u.u Aunque ahora si me dan miedo, no entiendo porque cambio tanto la vida de un tiempo a la fecha :(
    Un abrazo Aida!!! Y muy buena vibra!

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